Hiperuricemia y Gota
La hiperuricemia significa tener niveles de ácido úrico en sangre elevados.
Se considera hiperuricemia cuando la concentración sérica de uratos es mayor de 7 mg/dl en hombres y superior a 6 mg/dl en mujeres.
Dentro de los factores asociados a hiperuricemia podemos mencionar predisposición genética, enfermedades congénitas, obesidad, enfermedad renal, agentes externos como algunos medicamentos.
Si bien la dieta puede contribuir al desarrollo de hiperuricemia (especialmente rica en grasas saturadas y en carbohidratos de alto índice glicémico), estudios científicos recientes muestran que los factores genéticos y la obesidad serían los principales impulsores, siendo la obesidad el factor de riesgo modificable más importante.
La hiperuricemia es un requisito previo para desarrollar gota, aunque no todos los pacientes con hiperuricemia van a desarrollarla.
La gota se define como una enfermedad de depósito, es decir que su forma de hacer daño es mediante el acúmulo de ácido úrico en forma de cristales (cristales de urato) en los tejidos. La gota provoca brotes de inflamación articular que pueden ser muy dolorosos e invalidantes. También pueden aparecer en otros tejidos como tendones, piel, riñones, entre otros.
La gota se asocia a mayor riesgo de enfermedad renal crónica y enfermedades cardiacas.
Recomendaciones
- Realizar ejercicio físico
- Control de peso
- Aumentar el consumo de proteínas de origen vegetal (verduras, legumbres)
- Aumentar el consumo de lácteos descremados
- Aumentar el consumo de fibra en la dieta
- Beber abundante líquido (sin azúcar ni alcohol)
- Café y té sin restricciones
- Consumir moderadamente pescados
- Limitar el consumo de carnes ricas en grasa
- Evitar el consumo excesivo de sal
- Limitar el consumo de alcohol, sobre todo cerveza y licores
- Evitar bebidas azucaradas
- Suspender el consumo de tabaco
Fuente:
GUÍA DE PRÁCTICA CLÍNICA Manejo de Pacientes con Gota 2020, Sociedad Española de Reumatología